Por Nicolás Santía.
Se
sabe que Brasil esconde rincones magníficos que todo aventurero merece conocer.
El Morro
de São Paulo es una villa ubicada en el extremo noreste de la isla de Tinharé,
en el océano Atlántico. Popularmente
conocido por ser estar libre de vehículos –al punto de que las valijas son
trasladadas en carretillas- el Morro se convirtió en uno de los lugares
favoritos por los turistas.
Pocas, pero extensas playas, piscinas naturales, deportes acuáticos y excursiones que dejan a más de uno con la boca abierta. Todas esas características hacen del Morro de São Paulo un lugar único.
El verdadero tesoro de la isla se da a conocer pasadas las seis de la tarde. El atardecer en este rincón de Brasil es uno de los más hermosos que cualquier persona pueda presenciar.
El Morro de São Paulo es la combinación perfecta entre mar y selva, entre serenidad y diversión. Además de sus reconocidas playas con aguas cristalinas y arenas blancas, podemos encontrar bares colmados de gente disfrutando de ricos tragos y comidas típicas.
Cabe destacar que, alrededor
de la isla hay paradas que son obligatorias: Moreré, Velha Boipeba, Candeias y Cairú.
Todas y cada uno de las ellas tiene un atractivo de encanto que generan en el
turista una sola cosa: ganas de volver.
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