Ir al contenido principal

Moll, el pueblo que no quiere desaparecer

 Por Nicolás Santía.

Hace algunos años, el turismo rural se volvió un verdadero boom entre aquellos aventureros decididos a pasar un buen rato lejos del caos de la ciudad. Fue así que muchos pueblos optaron por presentar propuestas de esparcimiento, gastronomía y turismo con el fin de frenar el éxodo rural, mejorar su calidad de vida y darles valor a las producciones locales.

Villa Moll es una localidad del interior de la provincia de Buenos Aires, ubicado a 160 km de CABA. Con el paso del tiempo, el pueblo supo sortear los obstáculos que se le presentaban para así convertirse en un verdadero paradigma en la zona.


Estación de tren, Villa Moll, pdo. de Navarro. 

Moll cuenta con menos de 600 habitantes, pero todos los años se da el lujo de ser un referente. Se destaca por los diversos eventos que allí se desarrollan: la Fiesta de la Cultura y la Educación, los carnavales del club Jorge Brown durante el verano, por nombrar algunos.

Al igual que muchos otros pueblos, Moll busca seguir vigente, no desaparecer. Y lo logra en gran parte gracias a sus vecinos, que ven, ante la adversidad, una posibilidad.  

Esta localidad perteneciente al partido de Navarro nació hace 113 años a las orillas del Ferrocarril Belgrano, el cual durante la década del 90 dejó de transitar por sus vías. De ahí en más comenzó el éxodo de vecinos que vieron en ciudades lindantes la chance de rehacer su vida.

Las ofertas de trabajo disminuían, los caminos para entrar y salir del pueblo se tornaban intransitables durante las épocas de lluvia, la sala de primeros auxilios no estaba lo suficientemente equipada y tampoco se contaba con escuela secundaria donde los jóvenes pudieran completar sus estudios. Todos y cada uno de estos motivos hicieron que Moll fuera perdiendo habitantes al punto de convertirse -tal como publicó hace unos años la revista Gente-, en un “pueblo fantasma”.

En 2008, después de muchas reuniones vecinales y pedidos a las autoridades, el pueblo alcanzó un nuevo objetivo: tener una escuela Secundaria. Trece años después, la misma sigue funcionando en el edificio de la Primaria. Pero lo importante es que los jóvenes ya no tienen que emigrar. Surgieron nuevas fuentes de trabajo y el pueblo empezó a resurgir.

Y eso es lo que caracteriza a Villa Moll. La perseverancia, la unión y el cariño que los habitantes tienen por el pueblo, por sus raíces. Moll es el lugar al que todos quieren volver.


Previo al inicio de la pandemia, el pueblo empezó a colmarse de nuevos vecinos provenientes de las grandes urbes. Todos vieron en esta localidad la posibilidad de una nueva vida. Más naturaleza, menos ruido y sobre todo más paz. Algunos llegan los fines de semana, otros optaron por comenzar allí una nueva vida con emprendimientos propios.

El resurgir de los pueblos rurales es posible gracias a vecinos emprendedores, con objetivos claros y ganas de darle valor a lo propio. Moll se colmó de restaurantes de campo, espacios verdes en donde pasar el día, pero, sobre todo, de turistas inquietos y curiosos que buscan en estas zonas alejadas un respiro y una pausa a sus rutinas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El tesoro que esconde la isla de Tinharé

Por Nicolás Santía. Se sabe que Brasil esconde rincones magníficos que todo aventurero merece conocer. El Morro de São Paulo es una villa ubicada en el extremo noreste de la isla de Tinharé, en el océano Atlántico . Popularmente conocido por ser estar libre de vehículos –al punto de que las valijas son trasladadas en carretillas- el Morro se convirtió en uno de los lugares favoritos por los turistas. Pocas, pero extensas playas, piscinas naturales, deportes acuáticos y excursiones que dejan a más de uno con la boca abierta. Todas esas características hacen del Morro de São Paulo un lugar único. El verdadero tesoro de la isla se da a conocer pasadas las seis de la tarde. El atardecer en este rincón de Brasil es uno de los más hermosos que cualquier persona pueda presenciar. El Morro de São Paulo es la combinación perfecta entre mar y selva, entre serenidad y diversión. Además de sus reconocidas playas con aguas cristalinas y arenas blancas, podemos encontrar bares colmados de gente ...

Si lo que buscas es la tranquilidad de la costa y la pesca, Villa Urquiza el destino ideal

  Por Analía Rinaldi.  Para los amantes de la pesca y la vida al aire libre, Villa Urquiza es un destino ideal. A 40 kilómetros de la capital de la provincia, la tranquila Villa ofrece en su amplia costa balneario, camping, y costa virgen para los más aventureros. Fuente: Turismo Entre Ríos/VillaUrquiza Sin duda, las caminatas a la orilla del Paraná en el atardecer, y la pesca de costa , constituyen un atractivo para los amantes de la naturaleza, el río y la belleza de los paisajes costeros.  En un ambiente familiar, y preferida por los jóvenes en el verano , Villa Urquiza propone distintos alojamientos, casa y cabañas, pero también el camping para una aventura sin igual.